Letras

Ilustración: Luis Galdámez

Aída Elena Párraga

(San Salvador, 1966). Ingeniera eléctrica, poeta, actriz y conductora de radio del programa “La Bohemia” que emite semanalmente YSUCA. Integró la Compañía Nacional de Teatro que representó a El Salvador en el XVII Festival Latino de Teatro de New York, en 1990, y posteriormente en México con la obra “La misma sangre” del escritor salvadoreño Carlos Velis y bajo la dirección del maestro Emilio Carballido. En 1995 ganó el Primer Lugar en la rama Ensayo del Certamen Centroamericano de Literatura Joven Femenina, convocado por UNESCO. Fundó el Grupo Poético Poesía y Más integrado por Claudia Herodier, María Cristina Orantes y Maura Echeverría, con quienes organizó recitales de poesía dramatizada.

Agosto 12, 2022

Autobiografía

Esa mujer que ves ahí
no tiene nada.
Sus manos no saben de anillos
pero anidan mariposas,
no tiene más adorno sobre su pecho
que dos enhiestas esmeraldas,
ni más vestido que la cubra
que las huellas que un amante le dejara.
Esa mujer que ves ahí
anda desde siempre pie descalza
y no tiene pasaporte,
ni cédula, ni esperanza,
pero le sobran caminos,
tierras profundas y lejanas,
y aunque no tiene nombre
los pájaros la llaman.
Esa mujer que ves ahí
no tiene casa…
y para cama le basta una sonrisa,
se asoma al mundo
por su única ventana
que le confirma que está viva.
Esa mujer que ves ahí
no tiene nada,
más que un gran amor en la distancia
por el que le brotan mil luceros en el vientre,
por el que se viste de luz,
por el que calla,
por el que las nubes se le incendian,
por el que las noches no se acaban.
Esa mujer que ves ahí
a veces ni siquiera sabe si en verdad existe
y entonces se convierte en frágil hierba,
o en ráfaga de viento que asustada
corre a refugiarse en tu palabra.

Mujeres

Yo he visto a una mujer nacer del agua
con el vientre cargado de promesas,
con el mundo retozando en sus espaldas.
He visto sus ojos que imaginan
un fruto cayendo de su cuerpo
rodando por veredas y caminos
creciendo con raíces arraigadas en su pecho.
Yo sentí en la piel la sonrisa y el presagio,
la dulce lágrima en la explosión del universo,
la esperanza de unas alas que se gestan
aprendiendo a volar entre sus sueños.
Yo he visto a una mujer
iluminando el mundo con su vientre
único faro que la guía
único asidero a su presente…
Extraña es de ser tierra la alegría
y de un satélite amando su creciente.
Yo he visto a una mujer nacer del agua
con el mundo ensanchándole el ombligo,
como dulce granada que madura,
preparando su carne al sacrificio.

A qué me voy a aferrar

¿Si no es a la risa que dejaste
colgada en el respaldo de la cama?
Cómo voy a sobrevivir estas distancias,
¿Si no es amarrada a tu palabra?
¿Quién me va a inventar zoológicos en la luna
cuando me esconda atrás de un beso?
¿Dónde voy a enterrar mis lugares comunes?
¿Dónde a desvestirme los deseos,
dónde a jugar con mis “no puedos”?
¿Dónde, amor, encontrará esta playa
barco, naufrago y puerto?

Tu espalda

es la tabla de mi único
mandamiento,
la arena en que se hunden
mis manos saladas de deseo,
la tierra que espera
mis arados
y que le llueve a mi semilla.
El calendario de amor
en el que marco mis orgasmos,
la cartilla
en que aprendí a leerte,
mi único recuerdo en las mañanas,
mi más firme asidero del presente.

Foto

San Salvador, 1992

Unas imágenes de Dirk Holvoet para la memoria

Dirk Holvoet (1958) estudió en la Academia de Arte de Bélgica. Trabajó como fotógrafo en la revista Solidaridad del partido de los Trabajadores de Bélgica (PVDA) y estuvo presente en distintos escenarios en conflicto como México, Haití, Bosnia, Irak y Palestina.

Miembros de la comunidad LGBTIQ+ conmemoraron el día del orgullo gay acompañado de representantes de diversas sedes diplomáticas.

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